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9 comportamientos gatunos

gatitos en caja

24 Jun 9 comportamientos gatunos

Los gatos, cómo cualquier ser vivo, tenemos comportamientos muy específicos de nuestra raza.

Mi convivencia con Amitachula me ha servido para darme cuenta de hasta qué punto no nos conocéis.

Es por ello que os voy a dar cumplida explicación de los 9 comportamientos más comunes.

(¿Os habéis fijado que léxico me gasto? Cada vez soy más chulo.)

Vamos a ello…

  1. AHUECAR EL COJÍN

Este es uno de los comportamientos más habituales, llamado también amasar o masajear.

Lo hacemos con nuestras patitas cuando estamos cómodos.

gato-masajista

Es un recuerdo de cuando amasábamos las tetitas de nuestras mamás para tener más leche.

A mí me encanta hacérselo a mi Amitachula en la tripa, cómo ella está gordita, es muy confortable (cuando lea esto me va a caer la del pulpo).

  1. ATACAR A NADIE

Cuando estamos muy aburridos o queremos llamar la atención, nos escondemos detrás de muebles y puertas “al acecho de la presa”.

La presa en estos casos suelen ser los pies o los tobillos de nuestros humanos.

Es uno de los comportamientos más naturales para desarrollar nuestras habilidades de cazadores.

También se le llama el “síndrome del tigre”.

gato-tigre

En relación con este comportamiento, está el de echarnos de repente carreras por toda la casa, subiendo y bajando de los muebles, en un estado muy subido de excitación.

Es como si, de repente, la casa se hubiese llenado de ratones y los tuviésemos que cazar a todos.

Amitachula dice que me ha “dado el tabardillo”

 

  1. PASIÓN POR LAS CAJAS

Es que nos encantan. El lugar idóneo para meterse y descansar sin que nadie te moleste o para jugar al escondite.

gatitos en caja

Muy prácticas las de cartón para afilarte las uñas.

Ayer, sin ir más lejos, descubrí la caja de la máquina de coser y la utilicé para afilarme las uñas a conciencia.

Destrozadita que la dejé y, claro, me cayó la del pulpo, vamos que me quedé sin golosina.

Y es que uno tiene sus instintos y la tentación era grande.

¡Me cago en la gata de Cleopatra!

 

  1. PONERSE “TO GUAPO”

Es lo primero que aprendemos de nuestras mamás, a estar limpitos.

Acicalarnos también sirve para eliminar nuestro olor (reminiscencia de nuestro origen depredador).

Nos permite tener un pelaje hermoso al distribuir aceites esenciales que produce nuestra piel.

Estimula el flujo sanguíneo y nos relaja.

A veces tenemos la deferencia de hacerlo con el humano al que queremos demostrar confianza y cariño.

  1. RONRRONEO

Creo que de nuestros comportamientos, este es uno de los favoritos de los humanos.

Lo producimos cuando nos sentimos a gusto.

También lo producimos cuando tenemos miedo para tranquilizarnos.

Amitachula dice que ella también ronronea. Más bien ronca cómo una locomotora. Es que no hay forma de pegar ojo.

(La del pulpo, definitivamente, me cae hoy, sí o sí).

Pope-desesperado

  1. DORMIR COMO UNA MANTA

Uno de nuestros mayores placeres. Nos podemos pasar hasta 20 horas durmiendo.

Es para ahorrar energía.

  1. MARCAR A NUESTRO HUMANO

Nos solemos frotar en las piernas para dejar claro que ese humano/a es nuestro.

A ver si con lo que cuesta “domesticarlos” a nuestra conveniencia, va a venir otro minino a “llevárselo calentito por el morro”.

 

  1. QUEDARNOS “PASMAOS”

Los gatos podemos “saborear los olores, gracias a que tenemos una cosa que se llama “Órgano de Jacobson”. Os lo pongo con enlace para que podáis saber más del tema.

Por eso a veces nos quedamos así con la boca abierta cómo “pasmaos”.

Es que hemos percibido moléculas en el aire que pasan a la abertura de ese órgano cuando oprimimos la lengua contra el paladar.

 

  1. HACER SONIDOS RAROS AL VER UN PAJARO

Cuando vemos a un pájaro a través de la ventana, solemos emitir ruidos raros con la boca.

Es una mezcla de excitación y frustración que, cómo cazadores, nos produce no poder cazar a nuestra presa.

Buenos, espero que la explicación que os he dado a algunos de nuestros comportamientos os haya servido para comprender a vuestro gato.

Por mi parte, voy a ver si encuentro una caja donde resguardarme tranquilo hasta que se le pase el mosqueo a Amitachula.

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