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La adaptación de una nueva mascota

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05 Oct La adaptación de una nueva mascota

La adaptación a un nuevo compañero en casa es un tema muy delicado.

Mi amiga Lara lo sabe muy bien, porque ella misma lo está padeciendo ahora, y su mami Paz, amiga de mi Amitachula, está muy preocupada.

A la pena por la pérdida de su madre Cindy, se une el desconcierto de tener en casa a otra gatita, Muma.

 

No soporto saber que Lara lo está pasando mal. Es una de mis chicas favoritas. Es que me tiene “to loco” de amor.

¡Ay, si ella quisiera!

Por eso, le he pedido a Benita que nos ilustre en este tema tan importante para nosotros. Con ella os dejo:

Cuando una familia se plantea traer una nueva mascota, teniendo ya una en casa, surgen varias dudas:

¿Cómo reaccionará la mascota de la casa?

¿Cómo favorecer la adaptación de la nueva mascota?

¿Qué debemos hacer si nuestra primera mascota se siente celosa o cambia su comportamiento?

He encontrado en Facebook un video muy ilustrativo de cómo e siente una mascota ante la llegada de un nuevo compañero. Podeis v erlo pinchando aqui.

 

Requisitos que favorecen la adaptación

 

Espacio y tiempo

 

El espacio es un tema crucial.

Los perros son territoriales y podría haber disputas por el espacio.

Los gatos, somos aún más territoriales y menos tolerantes que los perros, necesitamos nuestro espacio para asearnos y descansar.

Asimismo, el tiempo es de vital importancia.

El compañero nuevo necesitará su tiempo para adaptarse a su nuevo hogar. Hacer que se sienta seguro, aceptado y protegido.

 

El carácter de la mascota de la casa

 

La mascota actual ha sido un compañero fiel y merece pasar el resto de su vida en paz y tranquilidad.

Por eso, hay que enfocarse en la mascota actual y repartir los mimos entre el actual y nuevo miembro al mismo tiempo para evitar celos.

De esta forma, ninguno verá una amenaza en el otro a la hora de recibir su ración de mimos, latita y cuidados.

Hay que pensar que algunas mascotas necesitan un compañero joven que les de energía, pero otras necesitarán un compañero adulto, algo más tranquilo.

 

El carácter de la nueva mascota

 

En este punto, es importante saber si la nueva mascota es sociable, si tienen un carácter juguetón o más bien es individual.

Se trata de darle a nuestra mascota actual un compañero adecuado para que consigan una convivencia, cuando menos, aceptable.

 

Paciencia

 

Una mascota nueva significa más ruido en casa, más atenciones, cambios de comportamiento en la mascota actual.

Por todo ello, necesitareis una dosis extra de paciencia hasta la óptima adaptación de vuestras mascotas.

 

Pautas para una óptima adaptación

 

Llegada al nuevo hogar

 

Cuando llevéis al “nuevo” a casa, todo debe de estar tranquilo.

A ser posible, hacedlo por la mañana, para que le dé tiempo a reconocer los olores y su nuevo hogar.

Esto ha de hacerse sin la presencia de la mascota actual, ya que de hacerlo así, se pueden producir situaciones traumáticas para ambas mascotas.

Perro y perro

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Permitid que se acerquen lentamente, que se olfateen y que se reconozcan.

Si veis algún signo de pelea, hay que separarlos inmediatamente.

Si no hay no hay signos de agresividad, significará que el “nuevo” ha sido aceptado.

Lo que no indica que no surjan riñas, pero son las disputas normales para establecer el liderazgo.

Es importantísimo supervisar que ninguno sea intimidado por el otro, que no le permita comer o sea lastimado.

Cada mascota ha de tener su espacio, juguetes y comederos para evitar trifulcas.

 

Gato y gato

 

Con los gatos es más complicado.

Si el “nuevo” es un cachorro, podría ser mejor aceptado, pues normalmente los adultos tienden a proteger a los cachorros.

En caso de que el “nuevo” sea adulto y macho, podría haber trifulcas por territorialismo y liderazgo, sobre todo si no están castrados.

En este caso, de macho y macho, conviene que el “nuevo” esté en un cuarto aparte, con todo su equipamiento y que el gato de la casa se vaya acostumbrando a su olor.

Un buen truco es frotar a los gatos con un trapo y poner el trapo del contrario lo más cerca posible del otro.

Los gatos somos curiosos por naturaleza, así que estaremos indagando a ver quién es ese nuevo que “viene a disputarnos el territorio”.

Poco a poco, se habituaran al olor mutuo y será el momento de la presentación, que ha de hacerse con cautela.

Esto último es muy importante, pues de hacer una presentación brusca y sin previa preparación, las peleas pueden ser muy agresivas.

 

Perro y gato

 

Por favor, quitaros ya el tabú de que nos llevamos tan mal.

Cierto que la adaptación puede ser más complicada pero, no imposible.

En primer lugar, los encuentros previos han de hacerse de acuerdo a los términos del gato, no del perro.

Hay que asegurarse de que el gato tenga “vías de escape/escondite” por si acaso.

Los perros son más impulsivos, por lo que es necesario mantenerlos con correa para que no invada el territorio del gato al hacer aproximaciones.

En caso de que el perro sea de guardia o protección, habrá que ser más cauteloso con los acercamientos.

Una vez el gato sienta que no está en peligro, quitar la correa del perro pero, vigilando los acercamientos.

Para ello, conviene que el gato esté en su transportín y el perro pueda olisquearlo durante unos 20 minutos.

Para que el perro no enfoque toda su atención en el gato, distráigale con algún juguete, algún premio, o con una caminata ligera.

Hay que conseguir que el gato no sea el foco del perro. Que lo tome cómo un elemento más de la familia.

Y, desde luego, evitar que el perro arrincone o intimide al gato.

Cada uno ha de tener su espacio, sus pertenencias y sus lugares para beber o comer.

 

Empezando la convivencia y la adaptación

 

Presentación

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Una vez pasados las primeras tomas de contacto e intercambios olorosos, viene la presentación formal.

Esta será un punto clave para una buena adaptación en cualquiera de los casos anteriores.

La presentación ha de ser cautelosa, el “nuevo” preferentemente en transportín para evitar agresiones.

Pasados 15 minutos y comprobado el estado de calma o normalidad general, se puede proceder, con cautela, a la liberación del “nuevo”.

Mientras, conviene acariciar a todas las mascotas, para que entiendan que serán todos tratados por igual.

Se repetirá la operación hasta que se acepten mutuamente.

Es una cuestión de paciencia.

Recordad es no es aconsejable una presentación forzada.

Nos pasa como a los humanos.

 

Espacio y alimentación

Cómo he dicho anteriormente, cada mascota ha de tener su espacio.

Este aspecto es esencial para evitar riñas.

Tener su propio cuenco, su propio arenero (esto no es discutible), sus lugares para descansar o dormir y sus propios juguetes, da forma a la individualidad de tu mascota y hace que se sienta especial.

Pensad que si todos son alimentados en el mismo plato, lo más probable es que el “nuevo” se quede sin comer.

A este respecto, es importante que al “nuevo” se le vaya haciendo una adaptación alimentaria paulatina.

Me refiero a que si tiene una comida distinta a la de la nueva casa, habrá que ir mezclando su anterior comida con la nueva.

Por ejemplo, una proporción 70/30 en los tres primeros días, pasar a un 50/50 otros dos días más y 30/70 otros dos días. Después pasar ya a la comida de la casa.

 

Adaptación a la familia

 

Tan importante como todo lo anterior.

Todos los humanos de la casa tienen responsabilidad con la nueva mascota.

Los mismos, cuidados y juegos han de ser iguales para todos.

De este modo, evitaremos que la mascota vea favoritismos o tenga problemas de adaptación.

La adaptación es un proceso que requiere mucho tiempo, paciencia y cariño.

Pero si consideráis que no se ven progresos, lo mejor es consultar al veterinario. El os derivará a entrenadores certificados.

 

Os aconsejo que no os desesperéis, la mayor parte de las mascotas de una misma casa aprenden a ser amigos y, unos pocos, aprenden a vivir en una convivencia tranquila, ignorándose mutuamente.

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